La insoslayable brevedad

Como la moral es un árbol que da moras, hay que sellar la victoria a machetazos

Ante la falta de pericia política, en Veracruz la 4T recurrió a los actos de barbarie (ni siquiera triquiñuelas legaloides), para presuntamente destituir a su villano favorito, el fiscal general Jorge Winckler.

Se pasaron por ‘el arco del triunfo’ un amparo de la justicia federal, desconocieron la constitución local, en fin, fue un cúmulo de trapacerías propias de una pandilla de criminales y no de un grupo parlamentario.

Para que ‘la encargada’ tomara posesión, desplegaron centenas de policías antimotines en las instalaciones de la Fiscalía, lo cual equivale a un: háganle como quieran.

Todos los días escuchamos al presidente López Obrador machacar con que la 4T implica un cambio de régimen, entonces ¿por qué sus muchachitos en Veracruz se comportan más como Pinochet que como Juárez?

Si Winckler es un pésimo fiscal que lo remuevan con argumentos legales, operando con talento político y si tiene que ir ‘al bote’ que vaya, pero señores neo izquierdistas, no olviden uno de los viejos lemas de los luchadores sociales: nuestra arma es la razón.

Recuerden la sentencia del patrón: la política no es para ambiciosos, al carajo los vulgares.