Sin excepción todos los duartistas que fueron a la cárcel en el bienio de Miguel Ángel Yunes se declararon inocentes de los delitos que les imputó la Fiscalía General del Estado a cargo de Jorge Winckler Ortiz. Esto es un atropello… soy víctima de una venganza y/o persecución política… están violando el debido proceso y mi presunción de inocencia… las autoridades están actuando por consigna, fue el común denominador de sus quejas.
A pesar de que la gran mayoría son auténticos ladrones que no merecen andar sueltos, tenían razón. Robaron hasta que se hartaron, pero ese descomunal latrocinio no estaba tipificado como delito grave (ahora ya lo es), por lo que podían defenderse en libertad. Sin embargo, los encarcelaron.
Sin duda el caso más emblemático de la sevicia de un gobernador vengativo fueron las detenciones de Flavino Ríos Alvarado y Juan Antonio Nemi Dib, que por principio de cuentas nunca pertenecieron al círculo de Javier Duarte, por lo que no se les puede señalar de duartistas. Y además, mostraron con pruebas documentales que eran ajenos a los delitos que les atribuyeron. Pero aun así fueron a Pacho Viejo porque así lo ordenó Miguel Ángel Yunes Linares.
Esas órdenes fueron al margen de la ley y el Fiscal lo sabía, pero las acató y le cumplió a su patrón.
Hoy Jorge Winckler está del otro lado de la mesa, exactamente en el mismo sitio donde estuvieron los duartistas. Pero a diferencia de éstos que fueron acusados de delitos no graves, el Fiscal separado “temporalmente” de su cargo, tiene dos órdenes de aprehensión y al menos una es por secuestro y desaparición forzada que vaya que son delitos graves. El segundo es considerado de lesa humanidad con una pena de más de 60 años de prisión.
Como lo hicieron en su momento los duartistas, Winckler asegura que jamás ha cometido delito alguno y en misiva dirigida a la Opinión Pública subraya con letras mayúsculas: NO EXISTIÓ DESAPARICIÓN FORZADA, NI PRIVACIÓN DE LA LIBERTAD, NI INCOMUNICACIÓN NI TORTURA.
Más adelante dice: La noche en que supuestamente se encontraba “secuestrado” el denunciante, un Actuario Federal logró certificar en un documento que incluso tiene la firma de la supuesta víctima, que NO SE ENCONTRABA DETENIDO, NI PRIVADO DE SU LIBERTAD Y QUE SEÑALÓ NO HABER SIDO OBJETO DE TORTURA NI MALTRATO. Dicho documental tiene valor probatorio pleno, ya que el Actuario Federal cuenta con Fe Pública.
Es decir, Winckler se está defendiendo con pruebas documentales, tal y como lo hicieron en su momento Flavino Ríos y Antonio Nemi. Pero al igual que éstos, irá a la cárcel porque esa es la consigna.
Winckler alega que se está cometiendo una injusticia con él y puede que tenga razón, pero es una injusticia de la misma proporción a la que sufrieron Flavino y Juan Antonio.
Así como Yunes Linares se pasó por el forro la ley para pedirle a Winckler el encarcelamiento del ex gobernador interino y del ex secretario de Salud. Así la encargada de la FGE Verónica Hernández Giadáns acatará las órdenes de su jefe el gobernador Cuitláhuac García, que también se está pasando por el forro la ley con tal de ver en prisión al fiscal suspendido.
Por muy inocente que sea, mal hará Jorge Winckler quedándose en el país porque si lo encuentran lo encerrarán sin remedio.
Lo mejor para él será poner tierra de por medio y defenderse desde lejos… Pero de bien lejos.
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