Xalapa, devorado por el cemento

Muchos añoramos esos días en que salíamos a la calle con un suéter y una sombrilla en el brazo, pues por las tardes en Xalapa, no faltaba el chipi chipi y ese frío que hacía que con más ganas se antojara un buen café de la región. Conforme la ciudad fue creciendo, se fueron cortando árboles, sobre avenidas como Lázaro Cárdenas, 20 de noviembre, Rébsamen y la avenida Xalapa; así, se desdibujaron lo senderos de araucarias y pinos, que nos daban identidad.

Esta semana, la Universidad Veracruzana (UV), compiló una serie de estudios ecológicos, urbanísticos, demográficos y sociales, realizados todos por sus investigadores, en el que dan cuenta de que la mancha urbana de la capital veracruzana creció 700 por ciento en seis décadas.

Eso obviamente significa que nos estamos convirtiendo en una plancha de cemento, y justifica las temperaturas de hasta 33 grados que hemos llegado a alcanzar, algo inverosímil para el xalapeño.

Igual de interesante es el dato que subrayan: en 4 hectáreas de bosque, universitarios encontraron más de 100 especies de aves. Hoy si usted circula por la zona de exclusivos fraccionamientos de la ciudad, se dará cuenta de que los antiguos cafetales y demás especies que ahí perduraron, están siendo talados para dar paso a más y más casas.

No es una visión apocalíptica como la retratada en esa película setentera Cuando el Destino nos Alcance. No. Los efectos de un crecimiento desmedido, no planificado, lo estamos ya viviendo con un caótico tráfico, con niveles de contaminación y falta de agua.

Ojo con este dato de la UV: “Para 1980, la migración rural había aportado más de 100 mil nuevos habitantes, lo que incrementó 2.6 veces la población y triplicó la extensión del área urbana. A finales de esa década se constituyó oficialmente la zona conurbada con los municipios de Banderilla, Coatepec, Emiliano Zapata y Tlalnelhuayocan, alimentada por el crecimiento de asentamientos en los límites intermunicipales.

A pesar de su expansión, a principios de los noventa Xalapa era líder nacional en metros cuadrados de áreas verdes por habitante. Pero su transformación, cada vez más agresiva, rápidamente convirtió a la ciudad en una especie de archipiélago alrededor de la ciudad central.

Y, en una sola década –de 2000 a 2010– los autos privados con registro en la ciudad pasaron de 50 mil a 113 mil. Hoy, hay cerca de 150 mil vehículos en una ciudad de 700 mil habitantes. Alrededor de 60 avenidas concentran el mayor tráfico vehicular, incluyendo la circulación de las rutas de transporte público que atraviesan una encima de otra por las calles, y generan más de 100 “nudos” de conflicto”.

Se trata de un estudio complejo, basto, que debería ser una lectura obligada para nuestras autoridades municipales, pues hoy las licencias de construcción para fraccionadores se dan con la misma facilidad de un tríptico de información y, los platos rotos, ya los estamos pagando.

¿Seremos de las últimas generaciones en haber tenido la fortuna de conocer el Bosque de Niebla? Ojalá no.

@YamiriRodríguez