Cobra fuerza la versión de que Eleazar Guerrero Pérez será mandado al gobierno federal para bajarle presión al tema del “nepotismo” que no es tal porque no existe como delito, pero sí podría haber conflicto de intereses o tráfico de influencia.
El primo incómodo podría irse a la CDMX o bien a una importante subdelegación en el estado (ya no existen los delegados). Y desde ahí, el hasta ahora Subsecretario de Finanzas, podría seguir moviendo los hilos de la administración estatal. Suena lógico y hasta se antoja como una solución salomónica.