Dicen molestos los priistas: “Alito” no es metrosexual

El término metrosexual describe a un varón de la sociedad post-industrial urbana, que se caracteriza por un desarrollado interés por el cuidado personal, la apariencia y el estilo de vida sofisticado, marcado fuertemente por la cultura del consumo y el mercadeo dirigido.

El término es acuñado en 1994 por el periodista Mark Simpson para describir una creciente tendencia de la cultura física y la vanidad en varones heterosexuales que apropiaban aspectos estereotípicamente asociados desde tiempo atrás con la cultura homosexual, aunque esta definición haya perdido vigencia, según el autor del término, debido a la separación de la tendencia metrosexual de la orientación sexual de la persona, convirtiéndose en un término de mayor extensión que no distingue orientación sexual.

Esto viene a cuento porque recientemente un grupo de priistas veracruzanos montó en cólera porque a su jefe máximo, a su gurú, su Sensei, Alejandro Moreno, a quien sus amigos cariñosamente le dicen “Alito” (que apodo o sobre nombre tan cursi), se le mencionó como un probable ejemplo de “metrosexual”, lo cual no se dijo con afán homofóbico porque –tal y como lo describimos líneas arriba- la metrosexualidad nada tiene que ver con la orientación sexual de la persona.

O sea, que si “Alito” se depila las cejas o si se corta los pelitos de allá o de acullá, si se quiebra las pestañas con una cuchara, si se pone esmalte transparente o brillo en sus uñitas, si tarda horas en peinarse, en escoger la corbata, en seleccionar su loción, etc… pues ¡albricias!…. ¡bendito sea el Señor!… qué bueno que se esmere en su arreglo personal por tratarse de una persona pública.

Y además, las damitas (o quien sea) se lo agradecerán, porque no hay nada más desagradable que abrazar, besar, apretujar o realizar el coito con una persona que no se baña, no usa desodorante, que no se lava los dientes, que no se peina, que no usa un enjuague bucal, en fin, que no ponga esmero en su aseo.

Por eso, bendito sea Dios: los priistas tienen a un líder nacional pulcro (al menos en el aspecto físico, porque en el manejo de finanzas en el estado que gobernó hay justificado sospechosismo de malos manejos).

Demos gracias al Creador porque los priistas tienen a un metrosexual como “Alito”. Si hubieras muchos “Alitos” en la política nacional, la patria estaría salvada, porque hacia el interior o al exterior del país, los mexicanos y los extranjeros, no se tendrían que chutar imágenes poco agradables como Félix Salgado Macedonio, Pancho Cachondo, Gerardo Fernández Noroña, José Magdaleno Rosales, Manuel Huerta, y toda una caterva de neandertales que pululan por ahí.

¡Oh, loas a “Alito”!, ¡Dios salve a “Alito”!, el Supremo Creador les conserve siempre a “Alito”, por los siglos de los siglos, Amén.

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