Opinión | DESENCANTO CLASEMEDIERO

Reynaldo Escobar

La desesperación para más de la mitad de los mexicanos, que ha causado el gobierno de la 4T, será sin duda el talón de Aquiles para derrotar al partido oficial que encumbró al líder tabasqueño hasta el sillón presidencial, pues los errores de sus improvisados colaboradores, se repiten de manera frecuente, y los cambios de los titulares no ofrecen alguna garantía de eficacia.

De la división clasista entre ricos y pobres, conservadores y liberales, hoy surgen los clasemedieros y “aspiracionistas” a los que el presidente López Obrador, fustiga y descalifica en casi todas las conferencias mañaneras que se han celebrado a partir del 6 de junio, debido a que la clase media, con su voto evitó que Morena obtuviera la mayoría “calificada” en la cámara de diputados y que Claudia Sheinbaum perdiera más de la mitad de las alcaldías en la CDMX.

La brecha abierta en el conglomerado social por López Obrador, no podrá cerrarse en lo que llega la elección presidencial del año 2024; por el contrario la distancia será más amplia y más vigorosa por el des crédito del gobierno del político tabasqueño, quien continúa sin cumplir las ofertas de reivindicación a los pobres y por el contrario, le pesan más las críticas de los medios de comunicación nacionales y extranjeros, que los reclamos de la gente.

Sorpresivamente, López Obrador ha decidido prescindir de colaboradores que él mismo designó libremente y cuyos méritos principales fueron la sumisión y el elogio falso al inquilino del Palacio Nacional, en lugar de cumplir con las metas establecidas para la función pública. El más reciente ejemplo se observa con el despido de Irma Eréndira Sandoval, quien a pesar de contar con el respaldo de John Ackerman, dejó su elevado puesto para irse a la banca.

Por todo lo anterior, no será extraño que la elección presidencial del año 2024, termine con el triunfo de otro partido político o coalición de diversos institutos, opositores al actual gobierno, debido al desencanto de los “clasemedieros y aspiracionistas”, ricos y pobres, que exigirán regresar al estado que prevalecía antes, porque “estábamos mejor, cuando estábamos peor”.