Ha trascendido que el rector de la Universidad Veracruzana Martín Gerardo Aguilar, quien gracias a Dios no se podrá reelegir por impedimento de su edad, estaría impulsando como candidata a sustituirlo a la investigadora Jaqueline Jonguitud Zamora.
Jaqueline es autora del libro “Corrupción académica en educación superior. Cómo identificarla y cómo hacerle frente”. Y a ver si no se va de espaldas cuando sepa de los presuntos malos manejos de Martín Aguilar y su pandilla.
Jaqueline fue esposa de Arturo Hernández Abascal, impulsor de porros del PRI durante el chiriyunato. Esos porros eran conocidos como “La flota”.
Por cierto, hace poco se conoció la recomendación 04 emitida por la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Veracruz, por la violación de los Derechos Humanos de una trabajadora de la UV, adscrita a la Secretaría de Desarrollo Institucional (SDI). Y lo peor de esto, es que la víctima fue violentada… ¡por otra mujer!
A pesar de que en la recomendación se testa el nombre de la titular de la Secretaría de Desarrollo Institucional, los datos de tiempo y espacio corresponden a Jaqueline del Carmen Jongitud Zamora.
La denuncia que dio lugar a la recomendación, comenzó hace casi dos años, el 30 de marzo del 2023, con un escrito interpuesto por la víctima por hechos que considera violatorios de sus derechos humanos y que atribuye tanto a Jaqueline Jongitud, como a quien fue su secretaria particular.
Resulta que la víctima, estuvo adscrita a partir de agosto de 2021 a la SDI, siete meses antes de que llegara la doctora Jongitud Zamora como titular. Y le prometieron todo, hasta una compensación económica por el incremento de su horario laboral. Sin embargo, Jaqueline no cumplió su palabra y otorgó una compensación hasta el 16 de agosto de ese año, pero que no correspondía al sueldo de la víctima. De acuerdo con ésta, ahí se rompió la luna de miel entre ella y Jaqueline ya que en una reunión fue tratada con altanería impositiva, irracional y antes de terminar la reunión, Jaqueline se levantó muy molesta y dejó a todos los asistentes desconcertados por su actitud.
La víctima se acercó con la doctora para conocer el porqué de su actitud y la respuesta de Jonguitud Zamora fue “porque no le dije que un lugar de estacionamiento (sic) estaba designado para la Dirección del Sistema Universitario de Gestión Integral del Riesgo (SUGIR)”.
La víctima ofreció su renuncia al cargo, pero Jaqueline le dijo que no “no es para tanto, seguimos igual” y en efecto, las cosas siguen igual, pero en el trato déspota y autoritario.
Sin embargo, el verdadero acabose fue en una reunión en la que, para variar, Jaqueline exhibió y maltrató verbalmente a la víctima en público, por lo que uno de los directores se acercó a ella, que aprovechó para desahogarse, pero el funcionario fue de chivatón a contarle todo a Jaqueline.
De manera inmediata Jaqueline Jonguitud notificó por escrito a la Abogada General de la UV que la víctima dejaba su designación y el 10 de noviembre, un día después de hacerlo público, se le notificó a la víctima por escrito que dejó de fungir como representante jurídico “desde el día 9 de noviembre de 2022”.
A partir de ese momento empezó otro infierno para la víctima, pues le asignaron tareas que nada tenían que ver con su perfil profesional y que tenían como objetivo “minimizar mis capacidades profesionales y tienen el fin de hacerme sentir incapaz de pensar”, como por ejemplo, copiar y pegar de un archivo word o pdf, a unas tarjetas media carta, formato A5, la misma información; copiar artículo por artículo de un Reglamento Universitario en una tabla de 2 columnas; o bien teclear de nuevo el directorio telefónico de cada uno de los funcionarios de la unidad central (Rectoría, las tres Secretarías y algunas otras dependencias) donde la víctima debe insertar nombre, cargo, teléfono, correo institucional, teléfono y extensión, datos que ya existen en la página web de la institución.
El trato de Jaqueline Jonguitud redundó en el deterioro en la salud física y mental de la víctima, que ha recibido múltiples tratamientos y licencias médicas por enfermedades crónicas ocasionadas por las condiciones laborales a las que se enfrenta.
A pesar de esto Jaqueline no cejó de acosarla, incluso cuando la víctima se encontraba en sus licencias médicas.
Para buscar una mejora en sus condiciones de trabajo y en su salud, pidió a su jefa Jaqueline un cambio de adscripción, con fecha 17 de enero de 2023.
En menos de 24 horas Jaqueline dio respuesta mediante el oficio SDI075/01/2023 en el que le informó “me veo imposibilitada a responder de forma positiva a su solicitud, aunque lamento el estado de salud en el que se encuentra y espero tenga una pronta recuperación, pero solicito a usted atentamente se incorpore a sus actividades, para que nos apoye con las tareas que se requieren en esta dependencia”.
Este asunto llegó incluso a la oficina del rectorcito Gerardo Martín Aguilar el 14 de febrero de 2023 y fue hasta el 6 de marzo, que envió a su esposa a platicar con la víctima sobre su estado de salud, y sugerirle que pidiera una licencia sin goce de sueldo para atenderse. Como comentario al calce, la señora no tiene ningún cargo en la Universidad.
Al final, la queja se integró y lleva unos dos años, lapso durante el cual, la CEDH ha documentado que Jaqueline Jonguitud Zamora, secretaria de Desarrollo Institucional de la UV, acudió personalmente a los consultorios de cada médico tratante de la víctima para requerir información sensible sobre ella, “con el presunto objetivo de otorgar más información a esta Comisión, pues en el resultado de dichas visitas dadas a conocer por la servidora pública únicamente se advierte un interés por perjudicar y desacreditar a la víctima”.
Entre las diligencias realizadas por la CEDH, visitó el SDI para recabar entrevistas con el personal, pero la diligencia fue impedida por autoridades de la UV.
Por lo anterior no se entiende que la UV haya rechazado la recomendación con el argumento baladí de que la CEDH “retomó aspectos laborales que están fuera de su competencia y violentó el debido proceso”.
Sin embargo y al darse cuenta de su atrocidad, el 14 de abril del 2023, Martincillo autorizó el cambio de adscripción, que mucho antes le fue solicitado por la víctima.
Quienes la conocen en la UV saben que Jacqueline Jongitud es de “carácter fuerte” e intransigente y mediante su posición jerárquica busca pasar sobre sus subordinados. “Se conduce en forma altanera contra las personas que laboramos con ella, olvidando que ella como yo, somos mujeres y merecemos el mismo trato y respeto como personas, independientemente de la posición de jerarquía administrativa que temporalmente posee”, dice la víctima.
Al encargar tanta actividad a la víctima, Jonguitud Zamora “demuestra que desconoce siquiera la estructura de la Universidad, así como las funciones y atribuciones de su misma Secretaría y de las demás dependencias universitarias, pues de conocerlas, bastaría con que ella navegara un poco la página web de la propia Universidad y leyera un poco la legislación universitaria”, dice el expediente de la CEDH.
Hoy en día, Jaqueline es una de las aspirantes a suceder a Martincillo en la Rectoría de la UV, presuntamente con el apoyo de éste.
La gran pregunta es, si con estos antecedentes nuestra Máxima Casa de Estudios y el mismo estado de Veracruz, merecen que una persona como Jaqueline Jonguitud Zamora esté al frente de la UV, cuando lo que le urge a nuestra Universidad, es sacarla del ostracismo en que se encuentra y no sobajar a la gente que trabaja en y para la institución,