En la acusación por «narcoterrorismo y tráfico de cocaína a Estados Unidos» en contra de Nicolás Maduro, la palabra México aparece en 25 ocasiones.
Los señalamientos indican que, de 1999 a 2020 -durante el último año de Ernesto Zedillo; los sexenios de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña; así como el primer año de Andrés Manuel López Obrador- México no sólo fue país de tránsito para la cocaína sudamericana rumbo a EU, sino una plataforma logística para la operación del Cártel de los Soles, la estructura criminal atribuida a mandos del régimen venezolano encabezado por Maduro.
«La cocaína procesada (se) enviaba desde Venezuela a Estados Unidos a través de puntos de transbordo en el Caribe y América Central, como Honduras, Guatemala y México.
El expediente muestra cómo el territorio mexicano era un punto de enlace financiero, marítimo y operativo, con la participación indirecta de organizaciones criminales locales y redes transnacionales, como el Tren de Aragua, el Cártel de Sinaloa y Los Zetas.
Según la acusación, el Cártel de los Soles opera desde el aparato del Estado venezolano, utilizando estructuras diplomáticas, empresas fachada y protección institucional para mover droga y dinero.
«Maduro y sus cómplices se han aliado con narcoterroristas del Cártel de Sinaloa y los Zetas para distribuir toneladas de cocaína en EU.
«Los Zetas colaboraron con un grupo de narcotraficantes colombianos para enviar contenedores de carga desde puertos de Venezuela a puertos de México y, finalmente, a EU», se describe.
Uno de los señalamientos más precisos del Gobierno de EU contra Maduro es la manera en que habría vendido pasaportes diplomáticos a narcotraficantes que operaban en México, y habrían usado vuelos oficiales desde territorio mexicano para mover de regreso a su país los ingresos por venta de drogas.
Esto habría ocurrido entre 2006 y 2008, cuando Maduro era Ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno de Hugo Chávez y en México gobernaba el panista Felipe Calderón.
«Maduro facilitaba el uso de aviones privados bajo cobertura diplomática, para asegurarse que no fueran revisados por policías. Maduro llamaba a la Embajada de Venezuela en México para avisar que llegaría una misión diplomática. Mientras los narcotraficantes se reunían con el Embajador de Venezuela», dice la acusación de un gran jurado federal.






