José Ortiz / EN CORTO
Luego de que la gobernadora Rocío Nahle revelara que Valentín Herrera le presentó su renuncia en noviembre pasado, pero que le pidió «aguantara» un poco más, de igual manera trascendió en fuentes palaciegas que otro personaje al parecer también habría presentado su dimisión el año pasado.
Informantes de Palacio de Gobierno aseguraron este día a Versiones que Ricardo Ahued Bardahuil de igual forma le habría manifestado a la gobernadora su intención de separarse del cargo y dedicarse de tiempo completo a sus negocios que los tiene muy descuidados.
Según esos enterados personajes, fue en octubre del año pasado cuando el Rey del Plástico habría informado a Nahle sobre su deseo de abandonar el barco pero que la gobernadora, al igual que con Valentín, le pidió que la «aguantara» otro rato.
Dicen que el hábil subsecretario de Gobierno, José Manuel Pozos Castro, en esa ocasión se enteró de que Ahued le había presentado su renuncia a la gobernadora, por lo que el tuxpeño empezó a maniobrar, pero lo pararon.
Pero el caso de Valentín y el de Ahued no serían los únicos. Desde septiembre del año pasado trascendió que la gobernadora tenía al menos tres o cuatro solicitudes de renuncia sobre su escritorio, peticiones de dimisión que se encontraban en stand by, en espera de que la mandataria les diera luz verde.
En noviembre del año pasado, un dirigente de un partido político de oposición reveló a un reducido grupo de columnistas que se escuchaba muy fuerte la versión de que iban a «quitar» al secretario de Salud. Esa fecha coincide con la dada a conocer este día por la Gobernadora.
¿Qué pasa en el gabinete? Hay comentarios sotto voce, en el sentido de que es muy complicado trabajar con la Gobernadora. Que exige demasiado. Que lleva un ritmo muy rápido y a veces hasta muy acelerado. Que quiere que se hagan rápido las cosas. Que tiene un carácter impulsivo y explosivo. Que cuando se enoja grita muy fuerte y a veces hasta manotea y gesticula en señal de desagrado. Y en el caso de Ahued, dicen que aunado a lo anterior, ya se cansó también de que lo mantengan al margen de la operación política. Que ya se cansó de sólo ser el «conserje de palacio».
Como quiera que sea, es muy temprano para que el gabinete enfrente tanta turbulencia. Apenas llevan un año pero pareciera casi un lustro, a juzgar por la intensidad conque se están dando las cosas.
Creemos que es tiempo de hacer un alto a la mitad del camino y analizar hasta qué punto es recomendable apretar demasiado las riendas sin que tampoco se relajen demasiado los colaboradores al grado extremo de que se echen a la hamaca.
Tampoco sería mala idea retomar el sabio consejo de Claudia Sheinbaum, quien a su vez lo retomó del mítico Kalimán: serenidad y paciencia.





