En Corto / CASA XALLITIC

José Ortiz / EN CORTO

Mucho se ha escrito del fallecido Fidel Herrera Beltrán, de su infancia en Nopaltepec, marcada por la falta de dinero en casa. Una maestra rural, madre soltera, con un titipuchal de hijos. Y pues Fidelito tenía que vender dulce de coco y longaniza, casa por casa. Hasta que en una ocasión, jugando, se le cayeron las monedas a un canal de riego. El muchacho sin dudarlo se lanzó tras las monedas sabedor de la paliza que le esperaba en casa. El chico comenzó a ahogarse. A lo lejos, un tractorista escuchó los gritos del chamaco. Dejó el tractor, corrió y lo salvó. Quien lo rescató se llamaba Rafael Cruz, mejor conocido como “El Negro” Cruz quien también ya se nos adelantó en el eterno viaje. Y esto no es “choro”. Lo confirmó Tío Fide en una entrevista que le hicieron en TV Más.

A finales de la década de los 60, Fidel se trasladó a Xalapa a estudiar el bachillerato. Se inscribió en la escuela preparatoria “Artículo Tercero” que está ubicada en la avenida Adolfo Ruiz Cortines. Ahí conoció a Beatriz Paredes y a Ranulfo Márquez, el famoso “Cabeza de lata”, quien se hizo novio de la tlaxcalteca, quien al igual que Fidel, llegó a ser gobernadora de su natal Tlaxcala.

Fidel no tenía varo. Así que se las ingenió para sobrevivir. Fue a una pensión de estudiantes que estaba ubicada en el número 34 de la calle Francisco I. Madero, muy cerca de los lavaderos del barrio de Xallitic. El cuenqueño le propuso a la dueña del hostal pagarle con trabajo porque no tenía dinero. Entonces la doña lo puso a barrer, a lavar platos y en las mañanas llevar a su pequeñín al kínder. El niño se llamaba Carlos Ortiz.

Ya siendo Fidel gobernador, Carlos Ortiz le propuso venderle la casa propiedad de su familia y de paso le vendió la idea de que ahí podía instalar el Museo de la Caricatura. El gobierno del estado adquirió el inmueble.

En el sexenio de Fidel y Javier Duarte, el Museo de la Caricatura funcionó. Hubo exposiciones, conferencias, charlas. Con Miguel Ángel Yunes Linares, no se sabe qué actividad le dieron a ese centro cultural. Con Cuitláhuac García Jiménez, el entonces secretario de Gobierno, Eric Cisneros, convirtió el espacio en Centro Cultural “Orgullo Veracruzano”.

No hace mucho, el inmueble lucía abandonado.

Más de un año estuvo abandonado ese sitio, hasta que ahora nos enteramos que Karla Rocher, coordinadora de Promoción de los Valores Cívicos y Culturales de la secretaría de Gobierno, con la autorización de su jefe, Ricardo Ahued, en unos días relanzará ese espacio como Casa Xallitic.

Dice Karla que en ese lugar habrá exposiciones, talleres, cine, música y mucho más.

No tenemos la menor duda de que Karla realizará un gran trabajo con Casa Xallitic. Ella es muy dinámica. Lo demostró en el ayuntamiento de Xalapa en donde se realizó una actividad cultural nunca vista. Y ahora, en la Segob, no para. No deja de sorprendernos su dinamismo. Pareciera que no descansa o casi no duerme de tantos eventos que organiza. Enhorabuena.