En Corto / COATEPEC, NUEVAMENTE EN LAS GARRAS DEL «COMANDANTE BUITRE»

José Ortiz / EN CORTO

Nos consta que la gobernadora Rocío Nahle García está poniendo atención a las policías municipales de algunos ayuntamientos, pero consideramos que aún falta mucho más por actuar y retirar a las manzanas podridas.

De mientras, es loable que la gobernadora haya decidido meter a la cárcel, esta semana, al ex comandante de la policía de Poza Rica, Efigenio “N”, acusado de extorsión agravada.

De igual forma se le aplaude a la mandataria estatal que en diciembre del año pasado, haya decidido también encarcelar a tres ex policías municipales de Coatepec, también por el delito de extorsión agravada. Se trata de Cristian “N”, Jaime “N” y José “N”, quienes exigían  dinero a las víctimas a cambio de no detenerlas.

Pero insistimos, hay mucho más por hacer y tenemos la confianza en que la gobernadora va a proceder.

Así, por ejemplo, está el caso de Orizaba, donde el alcalde priista Hugo Chahín Kuri designó al marino retirado Alfredo Álvarez Valenzuela, apodado el «Hermano Mayor» pues presuntamente comandaba una cofradía de policías y militares secuestradores y asesinos que fue conocida como «La Hermandad».

Álvarez fue acusado por presunta desaparición forzada de personas desde el 2008 cuando formaba parte de un escuadrón de la Armada de México que realizaba redadas en Chihuahua cuando comenzó la llamada «guerra contra el narco».

Luego, en el 2014, siendo secretario de Seguridad Pública en Acapulco, Guerrero, se le acusó y fue detenido por los delitos de abuso de autoridad, secuestro, tortura y lesiones, aunque obtuvo su libertad en poco tiempo.

En el 2021, fue nombrado al frente de la Secretaría de Seguridad Ciudadana en la capital de Tlaxcala a invitación de la alcaldesa morenista a Lorena Cuéllar Cisneros, pero el 20 de noviembre dejó botado el cargo y huyó cuando efectivos de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido) acudieron a su oficina para detenerlo por los delitos pendientes de castigar -desaparición forzada y tortura-.

Álvarez también tiene un expediente judicial abierto por la represión en diciembre del 2011 contra estudiantes de la Escuela Normal Rural «Raúl Isidro Burgos» en Acapulco, Guerrero, y durante la cual presuntamente ordenó el asesinato a sangre fría de dos alumnos.

Por si no bastara, fue denunciado por amenazas y presunto acoso sexual por una empleada de la Subsecretaría de Migración cuando Álvarez laboraba allí.

Presuntamente amenazó a la chica con despedirla, secuestrarla y desaparecerla si no aceptaba -según lo consigna en su columna el muy informado periodista Andrés Timoteo- a sostener relaciones sexuales con él.

Ese personaje es ahora el encargado de cuidar a los orizabeños por obra y gracia del nuevo edil, Chahín Kuri. Bueno, no de él sino del titiritero tras el trono, el exalcalde Juan Manuel Diez, aunque la versión es que el nuevo comandante viene con la recomendación del gobierno federal morenista y el aval del defeño Alfonso Reyes, el secretario estatal de Seguridad Pública.

El alcalde Chahín anunció que no quitará al sujeto argumentando que ya fue exonerado de esas acusaciones por magistrados federales, algo que no es del todo cierto.

Sí obtuvo amparos pero por supuestos «errores» de procedimiento, no porque fuera inocente.

Con su llegada al ayuntamiento se reeditarán los días negros que ya ha tenido Orizaba.

No olviden que durante años operó allí otro criminal, el terrible Juan Ramón Herebia Hernández, protegido por Diez Francos y que tuvo igualmente acusaciones por desaparición forzada, secuestros de empresarios, asesinato de campesinos y represión contra periodistas, artesanos y líderes sociales.

Herebia se desempeñó en distritos cargos, pero siempre manejó a la policía municipal.

En el 2018 era director municipal de Gobernación cuando se le señaló como el autor intelectual del atentado contra Jairo Guarneros Sosa, líder de Grupo Regional Independiente de Taxistas de Orizaba (GRITO) atacado a balazos el 6 de julio del 2026 aunque sobrevivió.

También se le adjudica las ejecuciones del profesor Román Pérez González y el odontólogo Ernesto Pérez González en octubre del 2018.

El entonces alcalde Igor Roji -hoy secretario estatal de Turismo- se negó a despedirlo y lo protegió de las acusaciones hechas por los familiares.

Nunca fue castigado.

Ahora nuevamente tendrán a un malhechor en seguridad municipal.

Algo similar pasa en Coatepec donde el alcalde morenista Ignacio Luna nombró a Gilberto Velasco Ortega, alias «Comandante Buitre» en la comandancia municipal.

Hace una década, este tipo estuvo en el Mando Unificado con sede en el mismo municipio bajo las órdenes de Arturo Bermúdez, el secretario duartista de Seguridad Pública y fue responsable de la ola de desapariciones de jóvenes en la conurbación con Xalapa.

El «buitre» regresa regresa, aunque también los coatepecanos ya han padecido a otros malandros en la misma responsabilidad.

En agosto del 2014, cuando gobernaba el priista Roberto Pérez Moreno, motejado «El Juanelo», fue «levantado» y asesinado el tesorero Guillermo Pozos Rivera quien tenía desavenencias con el edil.

Por ese delito, «El Juanelo» anduvo mucho tiempo de «pelada» y nunca lo detuvieron y sigue impune hasta la fecha pues el duartismo lo ayudó a evadir la justicia.

No obstante, sí detuvieron al comandante de la policía municipal Omar Álvarez Tapia y otros cinco agentes.

Con el nombramiento de Velasco -que tiene acusaciones en Tamaulipas por varios delitos, entre ellos abuso de autoridad y los que debe en Veracruz durante el duartismo- retornarán los días negros y sanguinarios a Coatepec.

Retomando el caso de Juanelo, cuando éste se fue de “pelada”, fue “El Buitre” el que asumió la comandancia de la policía municipal. Y de inmediato aumentaron los secuestros, “levantones”, robos a casas habitación, asaltos y homicidios, hechos delictivos presumiblemente organizados por esa ave de rapiña.

“El Buitre” sustituyó al comandante Novoa, que era al que le achacaban haber ejecutado la muerte del ex tesorero de Coatepec. Cuentan en esa ciudad cafetalera que Novoa fue “levantado” por los muchachos de Bermúdez y fue entregado a “Los Zetas” para que le dieran “piso”.

A propósito de “El Buitre”, el empresario, político y articulista Joaquín Alcántara (ya fallecido) publicó el 16 de octubre de 2016 en su columna Desde Zimpizahua, un texto que tituló ¡En Coatepec, seguridad “rapiña”!, la cual reproducimos a continuación:

“En política el peor error es darle arma y poder a un ignorante”.

Para el caso da lo mismo, o mejor dicho, en Coatepec dio lo mismo o un tanto peor haber traído a la ‘Fuerza Civil’ supuestamente para combatir a la delincuencia, Y salió así no por los jóvenes que la integran y se juegan la vida, sino por quien está al mando de todos ellos.

Resulta que la supuesta seguridad es una burla. No hay tal. Por el contrario, los robos de vehículos no solo siguen a la orden del día, sino se han multiplicado. Publicó ‘La Voz de la Región’ del amigo Juan Osorio, la foto de una joven herida tirada en el suelo que fue asaltada a plena luz del día a escasas cuadras del centro de Coatepec.

Acá en el camino a Zimpizahua fueron asaltadas a distinta hora el mismo día las jóvenes Verenice González y Carmen Hernández Morales. Despojadas totalmente de sus pocas pertenencias.

O sea, los robos a mano armada prosiguen ya sin siquiera ser denunciados. La gente dice, “Es perder el tiempo, todos los impartidores de justicia son alumnos de la misma escuela”. Es decir, con sus honrosas excepciones todos los demás son aprovechados, e indolentes… ¿Para qué diablos perder el tiempo si los agentes solo se ríen del dolor y angustia de las víctimas que denuncian?

Los atropellos y arbitrariedades ni se diga, porque excluyendo a quienes honran el cargo, los elementos de la Fuerza civil solo obedecen y cumplen instrucciones del ‘alto mando’, en este caso, de un tal ‘Comandante zopilote’ o ‘Comandante buitre’ o sepa la bola como le dicen, pero el tipejo es una ave de rapiña quien se ufana gritando:“¡En Coatepec yo soy la ley!”.

Hasta los automovilistas no se salvan de ser atracados por los allegados a ese sujeto prepotente que tiene en jaque a Coatepec. En la salida a Xico diariamente y a cualquier hora, (sin ser esa la función de la “Fuerza Pública”), con pretexto de ‘revisión de documentos’ están las filas de víctimas del susodicho carroñero “señor de la ley”.

Recordemos que la Fuerza Civil fue traída a esta bendita tierra de María Enriqueta por el hampón que hoy anda huyendo después de haber dejado agonizante la economía de Veracruz. Pero hoy se sabe que ésta fue creada con el pretexto de combatir la ola de atracos; sin embargo, ha salido también a la luz pública la cantidad millonaria que costó haberla creado. O sea, otro desfalco del discípulo más aventajado de la Nauyaca.

Dicho en otras palabras, haber implementado La Fuerza Civil fue otro huracán de humo para ocultar otro millonario robo de los muchos que hizo el nefasto gobernador con licencia que hoy tiene los hospitales llenos de gente agonizante por falta de medicamentos.

Pero bueno, la llegada a Coatepec de esa ‘Fuerza civil’ fue anunciada con bombo y platillo en todos los medios. Nosotros, como ciudadanos bien intencionados hasta llegamos a creer que por fin la seguridad y la tranquilidad habían llegado a Coatepec.

Pero ¡OH! Desilusión. La Fuerza Civil está bajo las órdenes de ese naco ignorante con pistola y con poder. De tal suerte que hoy, según él, es “LA LEY EN COATEPEC” y por si fuera poco, presume de contar con ‘padrinos’ poderosos que lo habrán de mantener en el cargo porque además está ‘al servicio de ellos’. Es su estólido capricho mantener los brutales topes frente a su cuartel. Deberían ser adaptados a “Reductores de velocidad” y punto. Pero no, acá se hacen y cumplen los caprichos del comandante carroñero.

Menos mal que Miguel Ángel Yunes Linares se las sabe de todas, todas. Y ahora como gobernador habrá de poner orden para rescatar la dignidad de un pueblo donde hemos creído en él, sobre todo en esta tierra de poetas localizada a escasos minutos de la capital del estado.

Tenemos fe en que Yunes Linares sabrá reorganizar una auténtica policía que cumpla cabalmente su función. Coatepec y Veracruz entero necesitan protección. Todos ansiamos aquella paz y seguridad que antes nos daba calidad de vida.

Yunes Linares, pues, deberá aplicar su reconocida mano dura contra los malos; y mano digna con la sociedad integrada por gente de bien.

No queremos más a esa clase de depredadores de la sociedad disfrazados de bienhechores cuando en realidad son usurpadores de la justicia. Y esa soberbia y arrogancia con que actúa el señor de las pistolas debería ejercerla con los delincuentes, no con la sociedad civil a la que supuestamente está para protegerla.

Así las cosas, no podría terminar este artículo sin antes agradecer los inmerecidos conceptos que vertió sobre la Hacienda Zimpizahua el maestro Julio Hernández Ramírez la semana pasada en ese nuevo periódico coatepecano que está causando sensación: ESPRESSO, cuyo nombre fue inspirado en EL CAFÉ de esta hermosa tierra donde nos tocó nacer y que había sido motivo para llamarla la Capital Mundial del café. Hay que rescatar con una política justa ese cultivo que da empleo y felicidad a los hogares coatepecanos. Felicidades, pues, por las plumas selectas que lo conforman. No hay duda que ha sido y seguirá siendo un éxito y menos que Coatepec saldrá ganando. Gracias maestro Julio y mis respetos a su fina y culta redacción. Gracias también mi ‘Richard’.

Pero bueno, “No hay mal que dure 100 años ni enfermo que lo soporte” Yunes Linares llega en el momento preciso para corregir de rumbo. ¡Fuera esa bola de atracadores hijos de la chicharra! ¡Viva Veracruz! ¡¡Viva México señores!! Ajuuaaaaaaa.

PD.- De última hora vía telefónica nos informan la grata noticia que el comandante zopilote o buitre o como le llamen a este sujeto ya se fue de Coatepec. Gracias Dios mío.

Hasta ahí, la columna del extinto Joaquín Alcántara.

Y sí, efectivamente, “El Buitre” formó parte y se formó en la ya desaparecida corporación Fuerza Civil, la cual fue creada por Javier Duarte de Ochoa y que metió en problemas al gobierno de Cuitláhuac cuando sus elementos el 20 de junio de 2024 reprimieron y mataron a dos manifestantes en Totalco, quienes protestaban contra Granjas Carroll. Cuatro días después Cuitláhuac García decretó la desaparición de la Fuerza Civil. Pero el daño ya estaba hecho. Como reza el dicho popular, luego del niño ahogado, tapan el pozo.

Y ahora, al asumir nuevamente “El Buitre” la comandancia de la policía municipal, aumentaron los robos, asaltos y extorsiones.

El caso más escandaloso aconteció el pasado domingo cuando ladrones -se supone que con el aval de “El Buitre”- entraron a una casa en pleno centro de Coatepec y sustrajeron una caja fuerte que contenía una fuerte cantidad de dinero en efectivo y joyas. Eso ocurrió en la calle de Terán, entre Zamora y Zaragoza, en pleno centro y a unas pocas cuadras del Palacio Municipal.

Pero los hechos delictivos no sólo han aumentado en estos días en la cabecera municipal, sino también en las congregaciones. Varios ciudadanos han acudido a quejarse con los agentes municipales ante tanta inseguridad y la ola de violencia en sus comunidades.

“El Buitre” -según nos comentan- aparte del respaldo del alcalde Nacho Luna, cuenta con el apoyo total del suplente de éste y director de CMAS-Coatepec, Rigoberto Amezcua Mora. Las malas lenguas de ese pueblo mágico aseguran que los nexos tan fuertes entre “El Buitre” y Rigoberto se dio cuando aquél habría tenido una estrecha relación con la madre de Amezcua Mora, Carmen Mora. Dicen que esa historia se dio cuando ésta fue diputada federal. Y aunque la relación ya no es muy cercana entre «don Buitre» y Carmelita, aseguran que el afecto sigue pero ya en una mera amistad.

A ver qué explicación le da a la gobernadora el alcalde Ignacio Luna, el mismo que se había coludido con su antecesor, el bolaochista Raymundo Andrade para instalar parquímetros y cuyo jugoso negocio se los tumbó la mandataria estatal. El mismo que dice estar del lado de Nahle, pero que por debajo de la mesa teje alianzas con el bloque del afrodescendiente y hasta con Manuel Huerta, su hacedor y guía “espiritual”.

Y mientras el comandante “Buitre” hace de las suyas, la delincuencia florece como ocurre en Pacho Viejo, en donde jóvenes delincuentes se ponen máscaras de payasos para delinquir y los habitantes hartos de esas pillerías y de la apatía de las autoridades, han decidido hacerse justicia por ellos mismos. Aguas, Fuente Ovejuna versión Coatepec, está despertando con consecuencias que al rato van a lamentar en el gobierno estatal. Por cierto, ¿el secretario de Seguridad de Veracruz sabrá a qué nos referimos al citar Fuente Ovejuna? Si el ignorante no sabe, pues que lo googlee.