Gobierno debe garantizar seguridad a Rosete y a Eduardo de la Torre

EDITORIAL 

Nos preocupa lo que en su más reciente columna denuncia el destacado periodista Manuel Rosete.

El autor de la columna Apuntes, escribió lo siguiente:

¿Atentado o intimidación?
Por prescripción médica, para superar una “neuropatía”, tengo por costumbre caminar todos los días media hora en la pista del parque Los Berros, desde cuando menos hace cuatro meses. Llego a las nueve o diez de la mañana dependiendo ocupaciones anteriores, y me pongo a caminar. En estos días de intenso frío no me animé a ir, pero ayer lo hice por dos razones: la costumbre me requiere este ejercicio para sentirme bien y la mañana era ideal soleada y muy agradable: Llegué a las diez treinta al hermoso parque, comencé mi rutina que es la más simple, no había nadie en ese lugar dos o tres corredores trotando, pero no más, y yo.
Cuando concluía mi rutina a la altura del Cura Hidalgo, se me pone enfrente un tipo.

Uno noventa de estatura pinche negro, (por supuesto no es para cargarlo), con una gorra azul oscura, una camisa elástica que permitía ver su chaleco antibalas; una mochila donde guarda su pistola en el pecho la cual no dejó de acariciar mientras platicó conmigo.
¿Qué andas haciendo? Preguntó.
¿Ejercicio, no ves? No te hagas pendejo, ¿a qué te dedicas?
Pinche pregunta, hasta se me quitó el frío.
Acto seguido caminé a mi carro, el tipo me siguió en todo momento, me trepé. Gracias a Dios salí ileso, eso sí, hecho la madre.
Esto no es un incidente cualquiera. En un estado con los más elevados índices de violencia al amparo de la impunidad, lo que menos podemos hacer los periodistas es responsabilizar al gobierno de doña Rocío Nahle García; de lo que me pueda pasar, a mi y mi familia, luego de este claro mensaje.

Nos preocupa lo escrito por nuestro amigo Manuel porque él ha asumido una postura crítica hacia el actual régimen estatal.

Y no es un hecho aislado. Hace poco, Eduardo de la Torre Jaramillo, abogado que destapó el tema del «Cártel Inmobiliario» y asimismo ha exigido por la vía jurídica que sea «armonizada» a nivel local la ley federal de revocación de mandato, posteó en su cuenta de Facebook lo siguiente:

Ayer recibí el mensaje en la noche, lo tomaré con humor, mientras seguimos avanzando… 

Nos acordamos que en reciente entrevista de Polaca a la Veracruzana -programa en el que participaron Manuel Rosete, Raymundo Jiménez y José Ortiz- le preguntaron a Eduardo de la Torre si había recibido amenazas, a lo que el jurista contestó que hasta ese momento, no.

Indagamos con fuentes directas y nos enteramos que el pasado fin de semana, ya muy noche, al llegar a su casa, a Eduardo se le hizo sospechoso que justo al arribar a su domicilio, se estacionó un auto color gris, con vidrios polarizados. Eduardo optó por estacionarse adelante del vehículo sospechoso y estratégicamente no se bajó de su unidad. Esperó 10 minutos y arrancó. Y en ese mismo instante, también inició la marcha el coche gris, y como si fueran arrancones, los sospechosos avanzaron muy rápido en pocos segundos. Dicho carro en plan amenazador, tomó un atajo en un callejón adyacente y de repente le salió de frente al automotor de Eduardo, quien decidió estacionarse de inmediato y apagó sus luces delanteras, pero con el motor encendido. Los sujetos a bordo del auto sospechoso se pasaron de largo y realizaron una maniobra como para intentar una persecución. Ya con la adrenalina a todo lo que da, Lalo, emprendió la huida a toda marcha hacia el Centro de Alta Especialidad de Xalapa (CAE), en donde hay policías montando guardia. Luego de un buen rato, De la Torre Jaramillo, regresó a su casa y se percató que -por fortuna- ya no lo seguían.

Condenamos ambos hechos y exigimos seguridad para los amigos Manuel y Eduardo.

No es posible que en un gobierno que presume ser democrático, ocurran estos hechos que a todas luces pretenden amedrentar a voces críticas. En esta ocasión, al parecer sólo trataron de intimidar, pero sería muy lamentable que al rato se atrevan a cometer un atentado. Ni lo quiera Dios y ojalá lo evite el gobierno de la 4T. Tampoco sería deseable que en Veracruz se reproduzcan al rato posturas como las asumidas por la gobernadora de Campeche, Layda Sansores San Román, quien ha emprendido una feroz acometida contra opositores, periodistas y hasta contra sus propios correligionarios, entre ellos diputados locales.