Rechaza Nahle señalamientos sobre Dos Bocas y acusa que Scherer Ibarra escribió puro «chismerío» como de TVyNovelas

La Gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, calificó como “desleal” la publicación del libro del exconsejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer Ibarra, y cuestionó que hubiera aceptado formar parte del Gabinete de Andrés Manuel López Obrador, si no coincidía con el proyecto de la Cuarta Transformación.

En entrevista, con Alejandro Páez y Álvaro Delgado en el programa de «Los Periodistas», que se transmite a través del canal de YouTube de SinEmbargo Al Aire, la exsecretaria de Energía expuso que no entiende el momento ni la intención del libro Ni venganza ni perdón.

“No sé por qué se le ocurrió a estas horas escribir sus supuestos con una persona que no coincide con la política actual, ni con el modelo de desarrollo económico que se está llevando en el país porque esta persona está a favor del neoliberalismo. No tengo idea de por qué hasta ahorita. Hay una deslealtad, no a mí, por mí puede escribir lo que quiera; es desleal al Presidente (Andrés Manuel López Obrador) y también hay una deslealtad al país”, afirmó la exfuncionaria federal.

Para la mandataria veracruzana, si existían diferencias de fondo Scherer Ibarra debió expresarlas en su momento y no después de haber ocupado uno de los cargos más sensibles del Gobierno federal: la Consejería Jurídica. “Si él no estaba de acuerdo se lo hubiera dicho –al Presidente AMLO– y no hubiera aceptado. Yo creo que eso hubiera sido lo más leal, lo más sano”, planteó.

«Se le invitó a un puesto de primerísimo nivel»

Nahle subrayó que no ha leído el libro ni piensa hacerlo. En su opinión, el debate no está en el contenido, sino en el compromiso político y ético de quienes integraron el proyecto lopezobradorista.

“No pienso hacerle el gasto a nadie. Tuvimos el privilegio de ser invitados a trabajar al lado del Presidente Andrés Manuel López Obrador, un gran Presidente. Andrés Manuel López Obrador hizo un proyecto de Nación, quienes coincidíamos con ese proyecto de Nación estuvimos con él”, afirmó la exfuncionaria federal.

La Gobernadora recordó que el cargo de Consejero Jurídico implica acceso a información estratégica y confidencial, por lo que consideró especialmente grave que ahora se publiquen señalamientos que, a su juicio, carecen de sustento.

“Para mí es lamentable que una persona, en este caso él, que fue invitado a un puesto de primerísimo nivel, el Consejero Jurídico tiene acceso a información confidencial, estratégica, es de la confianza del Presidente, ahora salga con este libro que por lo que escucho es puro chisme, un libro de chismes y supuestos”, dijo.

Incluso fue más allá al afirmar que lo que ha trascendido del texto tiene un tono más cercano al espectáculo que al análisis político. “Me queda claro que hubo una equivocación con él, porque hoy que estamos escuchando y viendo todo lo que escribió puro chismero, parece revista TVyNovelas”.

Rocío Nahle rechaza acusaciones de Dos Bocas

Julio Scherer Ibarra dedicó parte de su libro Ni venganza ni perdón a descalificar a varios de sus excompañeros en el Gabinete de Andrés Manuel López Obrador. Entre ellos menciona al exvocero presidencial Jesús Ramírez Cuevas; a las exsecretarias de Energía y Trabajo, Rocío Nahle y Luisa María Alcalde; a los exsecretarios de Gobernación Olga Sánchez Cordero y Adán Augusto López Hernández; al exfiscal Alejandro Gertz Manero; a la exdirectora del Conacyt, María Elena Álvarez-Buylla, y al exsubsecretario de Salud, Hugo López-Gatell.

Acusa a Rocío Nahle de haber ordenado la remoción de manglar en Dos Bocas sin contar con permisos de impacto ambiental y asegura que Manuel Bartlett ejercía sobre ella una influencia determinante. Los cuestionamientos hacia la exsecretaria de Energía, Rocío Nahle, son recurrentes y abarcan desde su desempeño técnico hasta su integridad administrativa.

Scherer afirma, por ejemplo, que Nahle, junto con Adán Augusto López, decidió meter maquinaria para «tirar todo el manglar» en el terreno de la Refinería de Dos Bocas sin contar con los permisos de impacto ambiental (MIA). Califica este hecho como un «problema grave» no solo administrativo, sino también de orden «penal». De hecho le atribuye por completo el «demérito del Gobierno en la construcción de la refinería», exculpando a Octavio Romero, el exdirector de Pemex.

Al respecto, Rocío Nahle sostuvo que las opiniones del exconsejero no le afectan en lo personal, pero sí lamenta la forma en que, según ella, se exponen hechos de manera tergiversada.

“Lo que él piense, sugiera, diga pues me tiene sin cuidado por una persona desleal, una persona que si vio errores, ahora lo esté exponiendo de una manera tergiversada. Es lamentable”, opinó.

También rechazó que Scherer tuviera elementos para opinar sobre su gestión en la Secretaría de Energía, al asegurar que nunca hubo una relación de trabajo directa. “Se me hace poco ético que emita comentarios al vapor cuando él ni siquiera, nunca, fue a mi Secretaría”.

Respecto a los señalamientos sobre la construcción de la refinería Olmeca en Dos Bocas, Nahle defendió el proceso técnico y ambiental que respaldó la decisión.

“A mí nunca me dijo nada. Yo con él hablé muy poco afortunadamente. Se hizo un estudio para seleccionar en qué zona era mejor construir una refinería: Tuxpan, Coatzacoalcos o Dos Bocas. Se dan ciertos puntajes y el que tuvo mayor puntos fue Dos Bocas”, explicó la mandataria estatal.

La Gobernadora de Veracruz rechazó las versiones de supuestas afectaciones ambientales y aseguró que el terreno ya pertenecía a Pemex y contaba con antecedentes administrativos.

“En Dos Bocas ese terreno es de Pemex, no se tiró ningún manglar, es mentira. Hubo un despalme. La MIA ya estaba desde el 2013, era una MIA que ya tenía Pemex desde hace mucho tiempo. Ese terreno está a un lado de la terminal marítima de Dos Bocas. Hacer una obra de este tamaño no fue así nomás al vapor”, expuso.

¿QUÉ ESCRIBIÓ SCHERER SOBRE NAHLE?

Julio Scherer Ibarra, en su libro “Ni venganza ni perdón”, expone su versión sobre el manejo de la Secretaría de Energía durante la gestión de Rocío Nahle García y el desarrollo de la refinería de Dos Bocas.

En ese libro, Scherer sostiene que el proyecto de la refinería estuvo marcado por presuntas irregularidades y que su impulso respondió principalmente a una iniciativa personal de Nahle dentro del gabinete del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador.

Según su testimonio, existían diferencias internas entre Nahle y el entonces director de Pemex, Octavio Romero Oropeza. Asegura que la construcción de Dos Bocas no estuvo bajo control de la petrolera, sino directamente de la Secretaría de Energía, con un presupuesto asignado de forma separada.

El exfuncionario afirma que Romero Oropeza no participó en la ejecución de la obra y que, por el contrario, mantenía comunicación directa con el presidente, sin depender de la entonces secretaria. Incluso cita que, en su opinión, debía deslindarse al director de Pemex de las decisiones sobre la refinería.

Scherer describe que la relación operativa generó una especie de vacío administrativo y señala que, en ese contexto, se llegó a minimizar el papel de la Secretaría de Energía, reduciéndola —según su relato— a un rol enfocado únicamente en refinación.

El libro también aborda la selección del terreno en Paraíso, Tabasco. El autor asegura que la decisión de construir ahí avanzó sin contar inicialmente con la Manifestación de Impacto Ambiental y que se intervino una zona de manglar antes de tener autorizaciones completas, lo que —afirma— podría implicar responsabilidades administrativas y penales.

Asimismo, menciona que hubo intentos desde el ámbito estatal para facilitar adjudicaciones directas en proyectos con recursos federales, lo que, a su juicio, buscaba evitar procesos de licitación pública en obras como la refinería.

En su recuento, Scherer también atribuye una fuerte influencia de Manuel Bartlett en las decisiones del sector energético y sostiene que el control real se concentraba entre las direcciones de CFE y Pemex, más que en la propia Secretaría de Energía.

Finalmente, cuestiona los resultados de las auditorías practicadas a Dos Bocas y considera poco creíble que una obra valuada en decenas de miles de millones de dólares registre observaciones relativamente menores. Concluye que la política energética del sexenio anterior tuvo costos elevados y deja la evaluación final del proyecto en términos de aciertos y errores a la responsabilidad de quien encabezó su ejecución.