Pasión por Veracruz

Benito Benítez

La Secretaría de Turismo encabezada por Igor Rojí López y asimismo con el apoyo de Jorge Alejandro Brandi Herrera, director de desarrollo de productos turísticos, fueron los promotores del homenaje a la belleza turística de Veracruz a través de la cartografía turística de las ocho regiones y dos rutas de la fotógrafa ambientalista y editora Leticia Arriaga Stransky, un evento de mucha calidez humana engalanado por Xóchitl Guzmán Segundo presidenta de la UNEH, Rafael Blanco Guillaumin, director de Turismo de Xalapa, Silverio Quevedo Elox, coordinador de comunicación social del congreso veracruzano, entre otros. El ambiente estuvo maravillosamente amenizado por el grupo musical Zenzonte de la SEV.

El objetivo de la cartografía turística es orientar y facilitar el desplazamiento como primer canal de comunicación entre visitante y destino, planificando los viajes y enriquecer la experiencia general del turista para evitar que se vaya del sitio sin haber conocido los lugares de más importancia del destino turístico. La exposición será permanente.

Los interesados en tener alguna copia de esta cartografía, pueden contactarse con la autora

Van las palabras de Andrés Valdivia Zuñiga:

Una verdad de Perogrullo es que nuestro origen está en el lugar donde nuestros sentidos se abrieron a la vida y al mundo. Sin embargo, a veces el destino nos lleva por otros caminos y en ellos descubrimos lugares tan esplendentes que nos hacen decir, con orgullo, que estamos en nuestra tierra.

Y es porque en ella también encontramos aceptación, calidez y correspondencia en el amor por el nuevo destino. Sin olvidar nuestro amor primero, ampliamos nuestro horizonte emocional y establecemos un vínculo entrañable de admiración, arraigo y renovado cariño.

Sí, decimos, estamos en nuestra tierra. Y esas fueron las palabras de Leticia Arriaga Stransky al confirmar, hace ya muchos años, este descubrimiento.

Hija de madre y padre alpinistas, de la primera heredó la sensibilidad, la tenacidad y el espíritu de superación; de su padre, el amor por la naturaleza, el gusto por la fotografía de paisaje y la alquimia del cuarto obscuro.

La constancia en la interacción y el aprendizaje profesional con él encontraron su cauce en las largas excursiones por las veredas que rodean el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl. Desde sus primeras lecciones aprendió a ubicar la mejor panorámica, y a observar y calibrar la luz hasta encontrar el momento idóneo para la instantánea.

Paradójicamente, el cuarto obscuro le dio la luz. El laboratorio sería otra guía de su profesión futura. La preparación de los químicos, el revelado y la impresión, más que procesos técnicos complejos, se convirtieron en un descubrimiento que le revelaba los secretos de la imagen y su influencia en la memoria.

Con esta privilegiada formación, Leticia se lanza al mundo haciendo fotografía documental, primero para México Desconocido y Caminos del Aire, y posteriormente para Natural History Magazine, en la ciudad de Nueva York.

Allí vivió un año, antes de quedar cautivada por la selva de Catemaco en 1992, como resultado, según afirma, de un embrujo del que no pudo escapar. Desde entonces, no ha hecho otra cosa que retratar a Veracruz.

Esta es Leticia Arriaga Stransky, una trotamundos que encontró en Veracruz un destino deseado. Ella sí es de aquí y es de allá. Si nació en el estado de México, volvió a nacer en algún lugar de estas tierras veracruzanas.

En sintonía con sus raíces de adopción, la ha recorrido por tierra y por aire; la ha caminado, ha palpado sus contornos y aspirado la pureza de los aires de la montaña, al igual que el salino aroma del mar. Conoce sus colores, sus formas, sus sabores, sus sonidos, sus aromas, una amalgama de virtudes terrenales redescubiertas en este Veracruz insólito.

Los ojos de Leticia no sólo admiran, también recrean y registran. La extensión de su mirada, su infaltable cámara fotográfica, es su cómplice de aventuras. Con ella captura y nos comparte la belleza escénica del territorio, su flora y su fauna.

Pero esa búsqueda no tenía como único propósito el registro de imágenes y el escribir historias fragmentadas. Había algo más.

Necesitaba compartir su privilegiado quehacer visual no sólo en fotografías sino plasmarlas en publicaciones que contribuyeran a la memoria histórica del estado y del país y, además, aportar estos mapas de las distintas regiones; otra manera de contribuir a la proyección de Veracruz como destino de conocimiento y aventura.

La edición de publicaciones fue, entonces, un paso natural en su evolución. Con nueve de ellas ofrece un panorama integral del territorio veracruzano. Las “Rutas”, valga la expresión, establecieron el camino; le abrieron la puerta como editora.

Así, en 1998 abriría brecha su primer volumen: La Ruta de la Niebla, dedicada al corredor de montaña de la región de Xalapa, con cinco ediciones trianuales.

En el 2001, una segunda publicación, La Ruta del Son, vio la luz. En el 2003 y 2004 le siguieron Los Mapas de la Huasteca Veracruzana y del Mundo Totonaca. En 2006, La Ruta Altas Montañas; en 2009, La Ruta de la Vainilla; en 2012, La Ruta de Cortés rumbo a la conquista. Y el título más cercano en el tiempo, La Ruta Misionera de San Rafael Guízar y Valencia, publicada en el 2018.

Por otra parte, si el mundo cambia, Leticia evoluciona. En este mismo contexto de difundir las bellezas naturales de Veracruz, ahora asume un nuevo reto: destacar la importancia del bosque de niebla y crear conciencia sobre las agresiones a que lo sometemos y los beneficios que perdemos por esa causa.

Mediante una campaña permanente sobre el valor de la biodiversidad de este ecosistema, se dio a la tarea de editar mini-guías temáticas y de colección como: La Guía de Aves, la de Mariposas y la de Arbolitos Nativos, además de la Lotería del bosque de niebla.

Todas estas publicaciones, dirigidas a los infantes y la población en general, hablan de una nueva etapa. Leticia ya no es la expedicionaria intrépida; su audacia ha sido canalizada con mesura, siempre en la línea de su lema personal: Conocer para conservar.

Ese mismo espíritu de protección y cuidado del medio ambiente se expresa de manera práctica en Coatepec, en el rescate del Senderito del Bosque de Niebla, en el Cerro de las Culebras. Gracias a su impulso, este espacio superó la indiferencia al ser reconocido y reforestado por La Asociación Civil Ruta de la Niebla y por las acciones de la comunidad, cada vez más consciente y participativa.

Hoy, esa área natural atrae no solo a los visitantes del Pueblo Mágico y a los lugareños sino, sobre todo, a los insustituibles insectos polinizadores que le dan vida.
Al día de hoy, el Senderito es un centro de encuentro y de solaz para las familias; también un foco de información que programa y recibe visitas guiadas e imparte talleres sabatinos sobre la importancia del cuidado de la biodiversidad.

Semana a semana un creciente número de asistentes obtiene datos objetivos y puntuales sobre la flora y fauna del entorno, semillas del conocimiento que habrán de modificar conciencias a favor de la conservación del medio ambiente.

Así, con tesón didáctico, Leticia ejemplifica el amor integral por las formas de vida que habitan el terruño que la acogió; el terruño que la convirtió en veracruzana.

Aquí encontró raíces y razones para construir su misión de vida y expresar su admiración por las diversas regiones y su pasión por la biodiversidad del excepcional estado de Veracruz.
Muchas gracias