Lo de que busca ser titular de la Auditoría Superior de la Federación parece más bien una salida “digna” que le buscaron. Porque la realidad parece otra.
Se fue ante el cúmulo de irregularidades tales como acoso sexual, incorporación de “aviadores”, venta de constancias de no inhabilitación, pagos excesivos en comidas, entre otras lindezas.
Se sabe incluso que su círculo de ex colaboradores corruptos lo controlaban de dos maneras, básicamente: alcohol y mujeres.
Con frecuencia le obsequiaban carísimas botellas de bebidas espirituosas y al menos le llevaron dos bellísimas y jóvenes mujeres para ser incorporadas a la nómina. ¿La chamba de estas féminas? Consentir como un sultán al jefe.
Tenemos fotos. Una de ellas, como de 22 años, piel trigueña; ojos como asiáticos; cabello largo, lacio y castaño claro; labios carnosos; con lentes oscuros que suele colocarse en el cabello, gusta de las blusas o vestidos floreados y en tonos tenues.
La otra, de unos 25 años, con un tinte entre rubio y blanco; cabello largo y alaciado con pinzas, tez clara, cejas bien pintadas y ligeramente gruesas en tono marrón, ojazos tapatíos con pestañas grandes, labial en tono rosa y acostumbra usar pendientes de piedras de azul turquesa, casi como una faraona egipcia.
Paradójico, pero al Contralor lo controlaban.
Obvio que no tiene ni la más mínima posibilidad de ser titular de la ASF, por lo que se antoja poco lógico –si es que es cierto que su renuncia se debe a eso- que haya dejado un cargo muy importante en uno de los estados de la República más importantes, para ir en pos de una aventura, de algo a todas luces improbable. Porque como reza el refrán: “más vale pájaro en mano, que cientos volando”.
Queda más que claro que a este pajarraco le cayeron en sus movidas, pero para que no salga tan raspado, le inventaron un escape decoroso.






