
La inflación anual de México se aceleró más de lo esperado en febrero, después de que el banco central pausara un ciclo extendido de flexibilización para evaluar el impacto de los nuevos impuestos y aranceles.
La inflación subyacente, que excluye los precios volátiles de los alimentos y los combustibles, se desaceleró ligeramente al 4.50% con respecto al año anterior, en comparación con el 4.52% de enero, en línea con la estimación mediana del 4.5%. El banco central tiene como objetivo una inflación del 3%, con una variación de más o menos un punto porcentual.
Banxico, como se conoce al banco central, mantuvo su tasa de interés clave en el 7% por decisión unánime en su última reunión del 5 de febrero, tras aplicar 12 recortes consecutivos desde el 11% en 18 meses. Las autoridades monetarias citaron una trayectoria de inflación subyacente mayor a la prevista para la pausa y revisaron su estimación de cuándo los precios al consumidor convergerían a la meta, hasta el segundo trimestre de 2027.
La gobernadora de Banxico, Victoria Rodríguez Ceja, afirmó el mes pasado que no ha habido efectos secundarios en los precios derivados de los recientes aumentos de impuestos a productos como las bebidas azucaradas y los cigarrillos.

«La inflación subyacente se mantuvo en línea con las expectativas, lo que confirma que no hay evidencia de aranceles asiáticos en esta etapa», declaró Marco Oviedo, estratega senior de XP Investimentos, en una nota a clientes. «Esto sería suficiente para que la junta directiva comience a discutir un posible recorte en la reunión de marzo, ya que la reciente volatilidad del mercado debería percibirse como transitoria».
El mes pasado, la subgobernadora Galia Borja enfatizó que factores como el menor gasto del consumidor, la disminución de la inversión y la apreciación del peso frente al dólar estadounidense implican que no hay presiones significativas sobre los precios a corto plazo. Esto debería dar al banco central margen para considerar más recortes de tasas de interés, añadió.
«La tasa debería mantenerse alta -en territorio restrictivo- ante un shock de demanda o un cambio en las expectativas, lo cual no ocurre en México», declaró Borja en una entrevista con Bloomberg News. Hizo estas declaraciones antes del estallido de la guerra en Irán, que ha disparado los precios del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, los niveles más altos desde la pandemia, y ha depreciado el peso frente al dólar estadounidense.
Gabriela Siller, directora de análisis económico de Grupo Financiero Base, prevé que el último conflicto en Oriente Medio genere presiones inflacionarias, especialmente en los precios locales de la gasolina. Por lo tanto, argumentó, Banxico debería esperar antes de reanudar los recortes de tasas.





