ELECCIONES 2017, LAS GANARÁ EL MENOS CORRUPTO

A propósito de la sucesión presidencial que habrá de decidirse el próximo año, el Partido Acción Nacional, ganador indiscutible de siete de los once gobiernos estatales disputados el año pasado, no tiene bases aún para proclamar con tanta anticipación su llegada a los Pinos, cuando los nuevos gobernadores aún no muestran acción alguna para enderezar el rumbo de los estados que les toca guiar y llevar a buen puerto. El tiempo que resta para llegar a la elección del próximo presidente de México, los votantes que le dieron el triunfo a los candidatos del Partido Acción Nacional, esperan resultados tangibles e inmediatos de todas las promesas realizadas durante su campaña para obtener el voto; es decir, una recuperación económica, que beneficie directamente al pueblo; tranquilidad y paz social; erradicación de la violencia; seguridad en las calles, domicilios, centros de entretenimiento y diversión; ofertas de empleos para todos; acceso a los servicios de salud, educación, alimentación y vivienda.

Los ciudadanos son los principales vigilantes de los nuevos gobernadores que accedieron al poder después de unas elecciones tan competidas, en donde se han definido las tres principales fuerzas políticas que lucharán con todo por la silla presidencial. En este momento en orden de importancia, se pueden concretar por la extrema derecha representada por el Partido Acción Nacional; la izquierda representada por MORENA y la nacionalista centro democrática representada por el Partido Revolucionario; habría que agregar los partidos satélites que se van convenencieramente hacia donde mejores prebendas reciban sus dirigentes. Pero solo el pueblo, vigilante y esperanzado en las promesas de los nuevos gobernantes , tomará el nuevo rumbo que su buen juicio le dicte en función de resultados concretos.

Como el pueblo siempre tiene la razón, en vez de echar campanas al vuelo, los nuevos gobernantes deben ponerse a trabajar y cumplir puntualmente con todos los compromisos que hicieron, sin que valga pretexto alguno para justificar ineficacias. Se asegura que la opinión, el patrocinio y la fuerza que representan los destacados miembros de la iniciativa privada, nacionales y extranjeros, con inversiones e intereses económicos en México; así como el presidente Donald Trump; habrán de determinar de manera fundamental la elección del próximo presidente. También, habrá que escuchar en su momento lo que opinen los llamados amos de México, como se llama ahora a los poseedores y concentradores de la riqueza, en donde destacan don Carlos Slim, Alberto Bailleres, Olegario Vazquez Raña, Maria Asunción Aramburuzabala, Roberto Hernández, Alfredo Harp, Azcárraga ajena, Salinas Pliego y unos cuantos más que las revistas especializadas han enlistado como los dueños del capital privado y propietarios indiscutibles de las inmobiliarias y empresas prestadoras de servicio, algunos de los cuales son beneficiarios de concesiones otorgadas por gobiernos priistas y panistas que, en los últimos sexenios, han decidido el rumbo de México. No se omite en esta relación de multimillonarios, la lista de políticos, recién terminados sus cargos, como gobernantes de siete estados de la república, en los que sin distinción de orígenes partidarios, todos metieron la mano al cajón, para llenar alforjas en la más completa impunidad.

Sin embargo, no hay que esperar que los que representan factores reales del poder, piensen en la población desvalida, es decir en los marginados sociales. Antes que cualquier otra cosa, los hombres y mujeres dueños de los grandes capitales, no tienen amigos ni son solidarios con los pobres. Los ricos, como los bancos y como los Estados Unidos de América, solo tienen intereses; lo demás, no cuenta.

Así que no serán los nuevos políticos encumbrados en posiciones de gobierno los únicos que contarán para decidir por la silla presidencial en el 2018. Que no se sientan desde ahora los dueños de vidas y haciendas donde resultaron electos. Rendición de cuentas y transparencia les espera a los carniceros de hoy, que sin duda serán las reses del mañana.