CARTA A LA REDACCIÓN

Lo que hoy ocurre en Servicios de Salud de Veracruz no tiene nombre… aunque sí responsables. Ni en los peores años del duartismo, bajo el saqueo descarado de Javier Duarte, se vivió un nivel de descomposición tan profundo, tan descarado y tan ofensivo como el que hoy carcome a esta dependencia.

SESVER es hoy un cuerpo enfermo: donde se le rasque, brota pus. Y hablamos, nada menos, de la institución encargada de cuidar la salud de las y los veracruzanos. El contraste es brutal: mientras el sistema se cae a pedazos, desde el poder se insiste en fingir que no pasa nada, como si tapar el sol con un dedo fuera política pública.

Es una burla abierta a los trabajadores; recordemos que hace apenas unos meses quedó claro el nivel de desprecio institucional. Mientras sindicatos exigían audiencia para atender problemas laborales urgentes, la Subdirectora de Recursos Humanos, Marcela Pozos Jerónimo, estaba de fiesta. Literal. Celebrando su cumpleaños mientras los trabajadores eran ignorados.

El resultado fue una escena grotesca: los sindicatos tuvieron que ser atendidos por el Secretario de Gobierno. Un secretario resolviendo lo que corresponde a una subdirección. No fue apoyo extraordinario: fue el reconocimiento tácito de una incapacidad absoluta.

Hoy, el ridículo se volvió escándalo y lo ocurrido ahora supera cualquier antecedente. La falta de pago de la quincena dejó completamente exhibido al Director Administrativo, José David Rangel Zermeño, y a su pequeño pero devastador círculo de operadores, encabezado por Hanz Ham Durán y Marcela Pozos Jerónimo.

El mensaje fue demoledor: tuvo que llegar el propio Secretario de Finanzas y Planeación a hacer el trabajo que Zermeño no puede (o no quiere) hacer.
Cuando el Secretario de Finanzas tiene que rescatar una dependencia, ya no estamos ante un error: estamos ante un fracaso total de gestión.

Miles de trabajadores de la salud y sus familias fueron arrastrados por esta irresponsabilidad. Gente que sí cumple, que sí trabaja, que sí sostiene el sistema… y que hoy paga los platos rotos de una administración corrupta e incompetente.

La gobernadora ya no puede fingir sorpresa

Las preguntas ya no son retóricas, son acusatorias:

¿Seguirá la gobernadora solapando a estos personajes?
¿Seguirá encubriendo la corrupción del área administrativa de SESVER?
¿O va a asumir, por una vez, que el problema está en casa y tiene nombres claros?

Este no es un tema menor y no hay margen para culpar a terceros. El Secretario de Salud aunque tampoco sea competente para el cargo no tiene nada que ver con este desaseo financiero. La prueba es contundente: Finanzas tuvo que intervenir porque Rangel Zermeño fue rebasado.

El hartazgo llegó al límite

¿Hasta cuándo las y los trabajadores de la salud tendrán que aguantar que funcionarios foráneos vengan a jugar con el dinero de los veracruzanos como si fuera botín?
¿Hasta cuándo la ineptitud será protegida desde arriba?

Señora gobernadora:
Esto ya no se arregla con discursos.
Ponga orden en SESVER.
O asuma el costo político de haber permitido que la podredumbre se normalizara.

Porque el daño ya es público.
Y el encubrimiento… también.