CAFÉ DE MAÑANA
Por José Luis Enríquez Ambell
CONSUMO DE DROGAS Y MEDICION INEGI
La medición más reciente del INEGI relativa al consumo de drogas en México, basada en la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT 2025), señala un aumento en el consumo general y cambios significativos en las sustancias preferidas, destacando el incremento de metanfetaminas y cannabis.
La encuesta desnuda el aumento y una alta prevalencia que pasó del 10.3% al 14.4% en los últimos nueve años (2016–2025), y que en términos de género nos dice que el consumo es mayor en hombres (21.1%) que en mujeres (8.2%), información que precisa la tendencia al alza en adultos por el consumo de cannabis, opioides y el uso de vapeadores.
Y es que los tres temas —cannabis, opioides y vapeadores— son distintos pero relacionados con el consumo de sustancias, cada uno con sus propias características, riesgos para la salud y efectos psicoactivos, esto dicho en términos de información médica y de salud pública.
El cannabis o la marihuana es una droga psicoactiva; los opioides son una clase de drogas naturales o sintéticas utilizadas para reducir el dolor intenso, y el uso de vapeadores (vapeo) es el acto de inhalar y exhalar un aerosol o vapor generado por un dispositivo que funciona con batería, conocido como cigarrillo electrónico, vape pen o e-cigarro.
La tendencia en adolescentes reportó una baja en el consumo de drogas ilícitas (2% menos), aunque el consumo de alcohol en menores también disminuyó, pasando de 39.8% (2016) a 33.9% (2025). La cannabis sigue siendo la más consumida, y el uso de metanfetaminas (“cristal”) viene en aumento constante y es ya el principal problema de adicción.
Al grado que el INEGI encontró en datos e indicadores, basados en el atestiguamiento social, que un 43% de la población ha venido observando el consumo de drogas en su entorno, e incluso en términos de venta de droga, un 52% de la población reportó haber atestiguado su comercialización. En estos levantamientos participaron el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama), lo que hace más confiable la obtención de datos, de acuerdo a publicaciones.
Cabe decir que, a nivel nacional, el consumo de fentanilo es bajo en comparación con otras drogas, concentrándose principalmente en zonas específicas (frontera norte), esto según informes de la ENCODAT 2025. Esta medición muestra atención a las adicciones de unos 35.6 millones de personas que han recibido algún tipo de servicio de prevención o atención, y que por concepto de mortalidad —datos preliminares— se registraron 3,288 muertes relacionadas directamente con el consumo de sustancias psicoactivas, con una tasa de 2.6 por cada cien mil habitantes.
El aumento en consumo de drogas ilegales en México y sobre el uso de fentanilo no aporta detalles más específicos, aunque la cifra de adultos que consumieron drogas en 2025 de manera experimental tuvo un incremento de 4% respecto a 2016, siendo el cannabis la sustancia ilícita más usada.
La ENCODAT 2025 reportó un aumento de cuatro puntos porcentuales en el consumo de drogas ilegales en personas adultas y una reducción en menores de edad, pero «el consumo de cualquier tipo de droga alguna vez en la vida aumentó de manera significativa en el país».
DE SOBREMESA
El combate a las adicciones desde el primer piso de gobierno son los ayuntamientos, pero esa acción también debe activarse desde el hogar, sin dejar de decir que es innegable la necesidad de buscar el auxilio y la atención de las autoridades municipales.
Recordemos que en la recta final de 2022 el diputado Paul Martínez Marié presentó la iniciativa para modificar la Ley Orgánica del Municipio Libre del Estado de Veracruz en el artículo 49, fracción I, para obligar a crear un Instituto de Salud Mental y Contra las Adicciones en cada uno de los 212 municipios de Veracruz.
Y recordemos también que hace unos meses la entonces alcaldesa de La Perla, Ruth García Meza, dijo que: “El consumo de drogas entre niños, jóvenes y adultos es un problema que se da en todo el país; es una situación grave que está afectando a familias enteras, pues son niños desde los 12 años quienes se ven envueltos en el consumo de estupefacientes”. Incluso añadió que “los niños pueden conseguir en cualquier lugar cierta droga y la tienen al alcance al ser muy económica, aun siendo una territorialidad con elevadas carencias”.
Los testimonios y hechos nos advierten la necesidad de construir instancias que prevengan, combatan y abatan los índices crecientes en adicciones y afectaciones en ese rubro social: «la niñez».
Debemos considerar como sociedad que quizá el principal tema de la agenda bilateral México – EE. UU., más allá de los aranceles y otros conceptos, son las drogas, y no hay peor lucha que la que no se hace.
Ahora que apenas cruzan el primer mes los actuales ayuntamientos, junto con el DIF pueden buscar proteger a los niños de las adicciones, y ya deberían articular las Comisiones Legislativas Permanentes de Hacienda del Estado, Hacienda Municipal, Derechos de la Niñez y la Familia, Educación y Cultura, entre otras, para unir esfuerzos en favor de este tema.
Recordemos que un niño carece de capacidad de consentir, por lo que su consentimiento no puede ni debe ser vulnerado por ninguna razón.
¡ES CUANTO!
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