La dieta inversa: ¿Qué es y cómo funciona?

Son muchas las personas, que quizá por una cuestión cultural o de salud, desean perder unos cuantos kilos. Esto, claro, requiere trabajo, constancia, deporte y una alimentación adecuada en la que consumamos menos de lo que gastamos.

A la hora de la verdad, este tipo de planes a algunos les parecen titánicos, y por eso prefieren optar por algo más rápido y efectivo: las dietas que te permiten adelgazar en un periodo corto de tiempo y sin hacer tanto esfuerzo.

El problema

La mayoría de estos planes de alimentación no solo no son sanos, sino que además producen el temido efecto yo-yó. Es decir, en cuanto abandones la dieta (y en algún momento tendrás que hacerlo) recuperarás todos los kilos que perdiste o incluso más. Por ello mismo muchas personas viven desesperadas, en una fluctuación constante en la que nunca se encuentran en su peso adecuado.

Pero ¿Qué es la dieta inversa?

A lo mejor has oído hablar de ella en alguna ocasión. Entre los régimenes que se han puesto de moda en los últimos tiempos (la keto, la paleo, el ayuno intermitente, etc.) la dieta inversa también ha adquirido relevancia.

Se trata de un plan bastante popular que asegura que puede ayudarte a mantener ese peso perdido en el periodo que hiciste la dieta pero comiendo más: la idea, a grandes rasgos, es que el aumento gradual de ingesta de calorías después de un déficit de las mismas permitirá que tu cuerpo y metabolismo se ajusten para que puedas evitar la recuperación de peso mientras comes más y más. Suena genial, pero, desgraciadamente, no hay en la actualidad una evidencia científica de que funcione realmente.

La dieta inversa se basaría en el hecho de que nuestro cuerpo, hipotéticamente, tendría “puntos de ajuste” de referencia para el metabolismo y la ingesta de calorías integrados en nuestra biología, y si superamos estos puntos, ganamos peso. Lo que el plan pretendería cambiar son esos puntos de ajuste, estimulando de alguna manera el metabolismo y y permitiéndote comer más.

La razón principal de esto es que varios factores influyen en nuestro peso y metabolismo, por ejemplo: cómo nos educaron, los alimentos que tomamos, qué tipo de ejercicio hacemos y nuestra genética.

Pero la influencia más importante se encuentra en nuestra tasa metabólica basal, es decir, la cantidad de calorías que nuestro cuerpo necesita (el 60 o 70% de las calorías que consumimos a diario).

Nuestra tasa metabólica basal está determinada por nuestra edad, peso, sexo y masa muscular y la dieta tiene poco que decir en ella, según informa un artículo publicado en “Science Alert”.

Si comes por debajo de tu tasa metabólica basal perderás peso, si ingieres alimentos por encima de ella, aumentarás. La tasa también aumenta cuando subimos de peso o masa muscular y disminuye en el caso contrario

Con información de El Confidencial.

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